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Liderar con el corazón

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¡Ya sé! Suena raro y hasta cursi, pero si, ¡hay liderazgos desde el corazón!

Yo no creo en los liderazgos que se aprenden en un manual y en los que les dicen a las personas: tu tipo de liderazgo es abierto, cerrado, vertical, horizontal, dictatorial, democrático, etcétera. Por supuesto que existen líderes, hombres y mujeres, con esos razgos, pero son la representación externa de una manera de ser.

Puedes ir a una escuela a que te digan qué tienes que hacer para ser líder, pero no es suficiente. Tienes que SER, no sólo hacer para actuar, respirar y caminar como líder.

Yo le apuesto a los liderazgos que son desde adentro. A los liderazgos que se tejen desde la individualidad de las personas, desde la congruencia, los valores, la visión, una misión y desde el corazón.

Esto nos lleva a un siguiente punto: ¿Quiénes pueden serlo?

Existe una creencia -muy limitante, por cierto- que considera que sólo puedes ser líder si ocupas una oficina en un gran corporativo, si mueves masas, si sales en la televisión, si te piden autógrafos, si te citan siempre, si tu fotografía la conoce todo el mundo, si tienes tarjetas de presentación que se ven y son caras y sobre todo, hay quienes asocian el liderazgo exclusivamente como un atributo masculino.

Haz un ejercicio: pon en tu navegador de Google la palabra líder y haz click en buscar imágenes. Te dejo aquí algunas de las imágenes que a mi me salieron:

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Si las observas, en todas menos en una, los hombres están al frente y las mujeres siguiéndolo. Estos son los prejuicios inconscientes que llevan a muchas mujeres a pensar que no pueden ser líderes y a los hombres a asumir que ellos lo son y que las mujeres deben ir atrás. El lenguaje visual es lenguaje y cuando le caracteriza la exclusión, una realidad excluyente se teje a partir de él.

La realidad es otra. El liderazgo es algo que se construye. Hay personas que tienen habilidades que les facilitan ejercer algún tipo de liderazgo, pero la verdad es que nadie nace con ADN de líder. Esto abre un panorama enorme para las personas, y me referiré a las mujeres en particular, para reconocer su propio liderazgo, desarrollarlo y potenciarlo.

El mundo necesita hoy mujeres que asuman sus talentos y capacidades, que ejerzan su propio liderazgo y sobre todo, que lo reconozcan.

¿Qué hace falta para ello?

  1. Reconocer, en primer lugar, que el liderazgo no tiene género ni sexo. Si partimos del hecho de que se trata de una capacidad para influir, incidir, transformar, motivar, construir nos damos cuenta de que esto lo puede hacer cualquier persona que tenga interés en hacerlo. No es privativo de un cromosoma o de una identidad sexual.
  2. Tener conciencia de que se tiene la voluntad de generar cambios, incidir, ser parte de una transformación individual o colectiva.
  3. Desarrollar habilidades y hábitos acordes con lo que se busca. No se nace líder, se construye el potencial. Para lograrlo es necesario tener conciencia de en dónde estamos y lo que necesitamos para lograrlo. Hay que aprender habilidades y hábitos que permitan desarrollar el liderazgo y desaprender lo que nos limita, empezando por las creencias limitantes.
  4. Tener una visión de lo que quieres: de ti, del entorno, del mundo. Tu liderazgo puede empezar en tu propia casa, en tu empresa, en tu emprendimiento, en tus proyectos, con tu familia, amigas y amigos. La visión va acompañada de los valores que te mueven y tienen sentido para ti.
  5. Reconocer que no tiene edad. Otra creencia limitante que da vueltas en nuestra sociedad es que las mujeres de más de 50 años no pueden ser líderes “porque su tiempo ya pasó”. Craso error y terrible desperdicio. La experiencia y sabiduría que la edad le da a las personas las hace unas líderes extraordinarias.

Habiendo dicho esto, viene la pregunta obligada y que es el título de este artículo: ¿Qué es el liderazgo con corazón?

  • Es el liderazgo que está alineado con lo que eres, lo que haces, lo que piensas y lo que sientes. ¿Se puede incidir en procesos y decisiones con incongruencia? Por supuesto, pero no será un ejercicio de liderazgo con y desde el corazón. Esos liderazgos no duran mucho tiempo y sus beneficios normalmente son para quien impone sus decisiones, no para la mayor parte de las personas. El liderazgo con corazón es congruente.
  • Es liderazgo que busca servir, no servirse. La mujer que lo ejerce sabe que es capaz de influir y generar cambios y busca hacerlos desde una visión de servicio, en donde sabe que su capacidad de influencia es mejor para ella y para las personas en su entorno cuando se ejerce con empatía, con gran capacidad de escucha y una visión amplia no microscópica.
  • Es un liderazgo que le apuesta a establecer relaciones ganar-ganar, en donde busca que las partes involucradas se lleven algo. Todas, no sólo unos cuántos.
  • Es un liderazgo que se construye diariamente desde la consciencia, desde la búsqueda constante por parte de la mujer que lo ejerce de ser mejor y que sabe que lo mejor y el crecimiento están del otro lado de sus miedos y temores.
  • Es un liderazgo comprometido, empático, claro, asertivo, firme y flexible, fuerte y suave.

El mundo necesita hoy liderazgos con corazón. Frente a una realidad de sordos hacen falta personas dispuestas a escuchar; frente a la búsqueda de intereses parroquiales hacen falta mujeres que puedan ver desde lo global y aportar esa mirada; frente a la confrontación es necesario construir puentes en donde todas las personas ganen; frente a los monólogos hacen falta diálogosy entendimiento.

Así que mi invitación hoy es a que hagas dos cosas: 1. Que reconozcas a la líder o lideresa que llevas por dentro y 2. Que construyas tu liderazgo desde el corazón.

¿Qué dices? ¿Aceptas el reto?

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