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¿Experiencia o formación? El complicado aterrizaje en el mercado laboral

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¿Experiencia o formación? Tradicionalmente se ha dicho que cuanta más formación se tiene, más oportunidades laborales se encuentran. Y esto es cierto. Pero también lo es que muchas de las ofertas de trabajo dirigidas a jóvenes exigen una experiencia que no es posible tener cuando uno acaba de terminar los estudios. Ante esta situación, surgen varias preguntas. ¿Es mejor volver a la universidad? ¿Hacer un MOOC? ¿Reorientar tu carrera laboral? ¿Trabajar en cualquier cosa mientras sale algo mejor? ¿Hacer prácticas?

La Encuesta de Población Activa (EPA) es clara: a más formación, menos posibilidades de acabar engrosando la lista del paro. Ocurre en cualquier franja de edad, pero muy especialmente en la de los jóvenes de entre 20 y 24 años. Los últimos datos publicados, de octubre de 2020, nos dicen que la tasa de paro en este grupo de población es del 37,8%, un dato muy influido por la pandemia, pues hace un año era del 29,3%, nivel que, si bien se mantiene entre los más elevados de la Unión Europea, se mantiene punto arriba punto abajo desde 2017.

Aterrizaje en el mercado laboral: ¿experiencia o formación?

Si bajamos al detalle del nivel formativo, las diferencias son sustanciales: la tasa de paro entre quienes solo tienen educación primaria es del 53,9%; entre quienes tienen la ESO, del 35,8%; entre quienes superaron el bachillerato, del 31,8%; y entre quienes tienen algún ciclo formativo o titulación universitaria, es del 33,4%. Sí, lo has leído bien: quienes solo tienen el bachillerato sufren menos desempleo que quienes tienen FP o un título universitario. De hecho, es la primera vez que se produce esta circunstancia, que se considera una anomalía.

El valor de la experiencia para las empresas que contratan

La tesis de que más formación equivale a menos paro está bien extendida entre quienes buscan trabajo, como demuestra el último Informe Infoempleo Adecco sobre la oferta y la demanda de empleo en España. Dicha encuesta preguntó a solicitantes de empleo de todas las edades si pensaban que ampliar su formación en 2020 aumentaría sus posibilidades de encontrar trabajo. El 80,5% afirmó que sí (el año pasado el porcentaje fue del 86,6%). Y la respuesta tiene lógica, pues la mayoría de las ofertas publicadas piden un título universitario (38,8%), seguido de un ciclo formativo de grado superior (23,5%) y de grado medio (15,2%).

Sin embargo, y es un sin embargo importante, parece que las empresas no dan tanto valor a la formación, o al menos no la valoran tanto como quienes buscan trabajo. Según el citado informe de Infoempleo de Adecco, el 78% de los reclutadores otorga más importancia a la experiencia que a la formación.

El 78% de los reclutadores otorga más importancia a la experiencia que a la formación.

Es más: un tercio de las empresas que tuvieron problemas para contratar a candidatos el año pasado los tuvieron porque estos no contaban con la experiencia necesaria (solamente el tener unas expectativas salariales demasiado altas por parte del candidato supera la falta de experiencia como motivo para no contratar).

Así que esta es la situación: la formación parece imprescindible para acceder al mercado de trabajo, pero no es suficiente por sí sola. Si llevas cinco o seis años en el mercado laboral y buscas un nuevo empleo, todo esto no te representará ningún problema (tienes formación y tienes experiencia), pero si eres muy joven, la situación puede ser más complicada.

La complicada situación de los jóvenes cualificados: experiencia sí, pero no “de lo suyo”

Terminar una carrera (o dos) o un máster (o dos) y acabar trabajando en una tienda de ropa doblando camisetas o limpiando mesas en un bar es más habitual de lo que piensas: según Adecco, hasta un 50,9% de los trabajadores afirma trabajar en un puesto por debajo de su cualificación. No es lo ideal para llegar a tener experiencia en tu sector, pero el alquiler no se paga solo y, para muchos jóvenes cualificados, acceder a puestos relacionados con sus estudios se ha revelado como una misión casi imposible.

Aterrizar en el mercado laboral con un trabajo para el que se está sobrecualificado implica cierto riesgo, especialmente si tras ese trabajo viene otro donde no vas a poder poner en práctica tu formación. Según explica Jordi Serrano, experto en innovación en Recursos Humanos y fundador del Future for Work Institute, existe el riesgo de caer en una espiral en el que se van encadenando durante años trabajos para los que se está sobrecualificado y sin proyección. El dinero entra, pero es una situación que tiene algunos inconvenientes a medio plazo. “Por lo menos dos inconvenientes”, explica Jordi. “Primero, los contratos para este tipo de trabajos suelen ser temporales, con lo que no hay proyección, y segundo, la sobrecualificación entra en juego. Así, la experiencia conseguida puede no servirte para encontrar un trabajo relacionado con los estudios que cursaste (aunque sí puede que te sirva para adquirir soft skills), y por otro lado tu nivel de frustración puede multiplicarse en poco tiempo”.

Laura Montón, de 28 años, es arquitecta y trabaja en el Parque de atracciones Tibidabo de Barcelona haciendo algo que no tiene nada que ver con sus estudios. Entró en marzo de 2019 como operadora de atracciones, pero a finales de ese año la trasladaron a restauración. Ha sido pizzera, cajera, camarera, moza de almacén y repartidora de folletos. Su última tarea, que llegó como consecuencia del Covid-19, fue desinfectar mesas. “Actualmente estamos con un ERTE y la próxima temporada no sé dónde estaré, pero imagino que me tocará seguir en restauración”.

Ahora mismo Laura está cursando un posgrado en Rehabilitación de edificios. “Mi ilusión desde pequeña era ser arquitecta y, ahora que lo soy, no sé si alguna vez me van a dar la oportunidad de poder ejercer”, explica. Por lo pronto, asegura que, si la situación no cambia y tiene que buscar cualquier trabajo, no descarta ocultar su formación superior para “trabajar como cajera, de camarera en un bar o limpiando”. “El problema es que eso lo haces porque ves que los años que has dedicado a estudiar tu carrera no han servido para nada, que para algunos trabajos no te contratan por no tener experiencia o por tener muy poca, mientras que en otros no te contratan por tener una carrera. Así que la sensación que tienes constantemente es haber pasado muchos años estudiando para nada”.

Qué puedes hacer si te piden experiencia y no la tienes (todavía)

Volver a pisar las aulas: solución para no estar parado, pero no para encontrar empleo

Si la alternativa a no encontrar un empleo en tu sector es estar parado, puede que te hayas planteado la opción de seguir formándote. Sin embargo, matiza Jordi Serrano, “no se debe posponer la entrada al mercado laboral para añadir más formación”. Según este profesional, hay que entender que la formación a día de hoy no es una etapa que se cierra, sino que uno se va formando toda la vida: “Lo que aprendes hoy, dentro de cinco años quizás ya no vale, así que en cualquier caso vas a estar formándote siempre”.

Hemos mencionado el riesgo de ir encadenando trabajos temporales para los que uno está sobrecualificado. Pues lo mismo puede ocurrir con los estudios. Sin embargo, en un contexto de paro que roza el 41% para los menores de 24 años, “tampoco hay que culpabilizar a los jóvenes que intentan competir y destacar con lo que tienen, es decir, la formación, pero es verdad que se puede entrar en un bucle y convertirte en un estudiante perpetuo”, matiza Serrano. “La formación es imprescindible, pero llega un momento en que tienes tanta que no se nota la diferencia”.

Josefa Vílchez, de 23 años, es trabajadora social y cursa un máster en Mediación y resolución de conflictos. Combina la búsqueda de trabajo con la formación y, aunque reconoce que está formándose constantemente, añade que tiene que “esforzarse” por hacer formación y que no puede afirmar que esté aprendiendo, sino “obteniendo títulos para poner en el CV”. “Ya no tengo la ilusión que tenía antes por aprender, ahora lo hago por obligación, porque veo que la gente tiene muchísimas titulaciones y que a la hora de encontrar empleo pueden ser una ayuda”.

Buscar prácticas en tu sector

Las prácticas en empresa son siempre un primer paso en el mundo laboral, tanto por la experiencia de trabajo que se obtiene como por los contactos que se realizan. Por ello, realizar prácticas durante tu época como estudiante es fundamental para iniciar tu camino en el sector que hayas elegido.

Aunque no siempre es fácil encontrar prácticas. Algunas universidades las ofrecen porque tienen acuerdos con empresas, pero otras veces no sucede así. Laura Montón tuvo que buscar ella misma la oportunidad de poner en práctica lo aprendido. “En esa época hice bastantes entrevistas y estaba bastante motivada, pensando que iba a salir de la carrera habiendo pasado por un despacho en prácticas y, por lo tanto, con algo de experiencia”. Sin embargo, explica, en la mayoría de las entrevistas se repetía un fenómeno asombroso: “me pedían haber hecho prácticas para poder hacer prácticas”. Un caso distinto es el de Josefa Vílchez. “Yo he tenido suerte, o eso considero, porque durante mis años de carrera, de una manera u otra, he podido realizar trabajos con contratos de prácticas remuneradas en diferentes colectivos. Pero me resulta curioso que, porque aparezcan en mi vida laboral como prácticas, ya no sirvan como experiencia. Que cobres como becario no significa que no trabajes como una persona que tenga un contrato indefinido”, dice.

Y esta es quizás una de las sombras de las prácticas: no todas las empresas consideran relevantes las prácticas que se han hecho en otros lugares. Si bien también es cierto que las empresas suelen acordarse de quienes pasaron por allí cuando buscan cubrir puestos que no requieren experiencia y, por tanto, puede darse el caso de que las prácticas se conviertan en un empleo.

Formarte para cambiar de dirección: la clave está en complementar

¿Y si escogiste unos estudios por vocación y, al terminarlos, el mercado laboral parece haberse olvidado de esta titulación? Historiadores del arte, filólogos, licenciados en Bellas Artes o periodistas encajarían dentro de esta categoría. En estos casos, estudiar un máster relacionado puede no ser suficiente para marcar la diferencia. Por ello, con frecuencia la clave está en optar por una formación que nos ayude a complementar la formación y la posible experiencia que ya tengamos para facilitarnos el acceso a un sector o a un tipo de empresa diferente. Por ejemplo, un ilustrador podría ampliar sus posibilidades de encontrar trabajo haciendo un curso sobre diseño web: su bagaje y su formación como ilustrador harán de su perfil como diseñador web algo diferente y único frente a otros diseñadores.

En estas situaciones, la formación no tiene que pasar necesariamente por la universidad, hay alternativas más rápidas y accesibles, como cursos en academias o talleres para desempleados, como los MOOC. Serrano los valora positivamente, pero reconoce que tienen dos puntos débiles. El primero es el reconocimiento: “todavía no hemos llegado al punto en que hacer un MOOC se considere como si hubieras hecho un curso más tradicional”. El segundo es que los MOOC son estudios normalmente solitarios. “Estar en casa encerrado haciendo un MOOC no es ideal, es preferible maximizar la interacción con la gente y con las empresas que ofrecen formación presencial”.

Utilizar tus contactos

Como recuerda el experto, buscar trabajo es mucho más que rellenar tu CV con tu formación y tu experiencia. “Otra cosa que te falta cuando eres joven es una red profesional de contactos”, señala el fundador del Future for Work Institute. “Hay que empezar a desarrollarla cuanto antes, sin miedo a tirar del amigo de tus padres o del vecino”. Cuando eres estudiante o recién graduado, tus contactos son menos, pero no inexistentes. A ellos podrás recurrir al inicio de tu carrera como aval a la hora de demostrar tus aptitudes e incluso recurrir a su apoyo cuando estés buscando tu primer empleo.

Más adelante, para seguir ampliando tu red de contactos,l experto hace mención especial a los másteres, y muy especialmente a los MBA, donde abundan estudiantes con ganas, y posibilidades, de lanzar proyectos propios. Por eso recomienda cursar los MBA cuando tu carrera laboral esté avanzada y estos contactos que desean emprender vayan a resultarte más provechosos.

Para encontrar empleo “no hay recetas universales”. “Hay que tomarse la carrera profesional como algo activo, como una estrategia a largo plazo: si quiero trabajar, necesito definir el objetivo y trazar un plan”, concluye el experto en RRHH. La losa del paro juvenil y de la sobrecualificación, por no hablar del contexto de la pandemia, dibujan un futuro a corto y medio plazo muy complicado para los jóvenes que llegan al mercado laboral. Sin embargo, dice Serrano, hay que moverse: nadie abre una puerta a la que no ha llamado.