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Estudiar y trabajar: las claves para llegar a todo y no perder la cordura

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La combinación de un trabajo con los estudios es algo tremendamente exigente. No solo por lo mucho que se reduce el tiempo libre disponible, sino por el cansancio físico y mental que supone tener que esforzarnos al máximo en ambos entornos, cuando lo más habitual es tener que hacerlo solo en uno de ellos. Sin embargo, con el panorama actual provocado por la crisis del coronavirus, parece bastante probable que aumenten tanto los casos de estudiantes que tendrán que compaginar sus estudios con un trabajo que les ayude a financiarlos, como de profesionales que retomarán la formación para intentar prosperar en su carrera. Trabajar y estudiar al mismo tiempo es difícil, pero no imposible si sigues estos consejos.

Aprende a gestionar tu tiempo

Gestionar el tiempo de manera eficiente es un arte que se perfecciona con la práctica. En situaciones en las que tus niveles de estrés tenderán a aumentar (por ejemplo, debido a entregas exigentes en el trabajo o las épocas de exámenes), improvisar suele ser una mala idea y una mala gestión puede provocar que no lleguemos a todo. Tu tiempo vale más que nunca, no lo desperdicies.

Organiza tu calendario

El tiempo es un bien finito, así que lo mejor que podemos hacer es ser firmes a la hora de repartirnos el que tenemos para dar cabida a todas nuestras tareas pendientes de ambos ámbitos. Existen numerosos métodos de organización de tareas que pueden ayudarte, así que no dudes en probar alguno (o varios) para descubrir cuál es el que mejor te encaja, por ejemplo:

  • Time blocking, para bloquear franjas de tiempo en tu agenda para cada tarea concreta.
  • Método Eisenhower, para aprender a priorizar lo que es realmente importante y delegar o desechar todo lo demás.
  • Pomodoro, para gestionar mejor las pausas y los descansos durante el trabajo o el estudio.
  • GTD (‘Getting Things Done’), un conocido método profundo de manejo de proyectos y tareas.

Alesya, que trabaja como redactora de 9 a 18h y estudia Cine de 19 a 22h, conoce bien lo que significa tener que combinar ambas facetas y buscar la forma de tener éxito en ambas. A ella le ayudó llevar un registro de todas sus tareas: “Tanto del trabajo como de los estudios, así como mis tareas del día a día: llamadas, entrevistas, hacer la compra, poner la lavadora… Todo en una agenda de papel bien organizada”, cuenta. Añade que también se ayuda de Evernote para organizar sus notas y documentos. Para Alesya, las claves del éxito son evitar la procrastinación y no perder el enfoque en una sola tarea.

Elimina distracciones

Aunque puede parecer algo evidente, un vistazo a tu alrededor te servirá para darte cuenta del poder (negativo) que pueden tener sobre ti las distracciones constantes, y muchas provienen directamente de tu smartphoneTener el móvil (y las notificaciones) al alcance de la vista es el peor enemigo de la productividad y la eficiencia, algo que necesitarás si aspiras a compaginar trabajo y estudios.

Si no te puedes permitir no estar localizable mediante llamada, prueba a buscar el modo “no molestar” en tu móvil y asegúrate de que aún te permite recibir llamadas. Pero ojo: tendrás que tener la fuerza de voluntad suficiente para no desbloquear el teléfono cada pocos minutos. De esta forma, el hecho de no ver cómo te llegan mensajes de WhatsApp o notificaciones de Instagram te ayudará a concentrarte y a ser más productivo.

El ordenador también puede ser un arma de doble filo, ya que a través de él también te van llegando notificaciones y tienes todas tus aplicaciones y webs al alcance de un clic. Si eres de los que no puede recibir una notificación de Slack o email sin comprobarla, acabarás perdiendo mucho tiempo. Para evitar que esto ocurra, puedes utilizar aplicaciones como Freedom Focus que bloquean las páginas que tú elijas (redes sociales, periódicos digitales, plataformas de vídeo, etc) durante el tiempo que tú decidas.

Y no te olvides de las distracciones más allá de tu teléfono o tu ordenador. Si en el trabajo tienes a un compañero que exige tu atención más de lo razonable, o en casa convives con alguien que te distrae con frecuencia, busca la forma de resolver la situación.

Aclara tu situación con tu entorno

Dice el aforismo que “hablando se entiende la gente”. Explicar a las personas de tu entorno cuál es tu situación personal evidentemente no significará que nadie te vaya a regalar nada, pero al menos sí que podrás gozar de una mayor comprensión:

En el trabajo

Es fundamental que tu/s superior/es estén al corriente de que fuera del trabajo tienes otras obligaciones, en este caso tus estudios. De hecho, debes saber que el Estatuto de los Trabajadores, en su artículo 23, recoge una serie de derechos para quienes os encontráis en esta situación:

  • Ausentarse del puesto de trabajo para poder acudir a los exámenes. No equivale a un día libre, sino que únicamente se contempla el tiempo indispensable para hacer la prueba.
  • Preferencia para elegir turno en el caso de que en la empresa se trabaje con este sistema.
  • Preferencia para acceder al trabajo a distancia si es un régimen instaurado en la empresa.
  • Adaptación de la jornada laboral ordinaria para asistir a cursos de formación profesional.
  • Concesión de permisos para formación o perfeccionamiento profesional con reserva del puesto de trabajo.
  • Un permiso retribuido de veinte horas anuales acumulables durante cinco años, esto último siempre y cuando la antigüedad del trabajador en la empresa sea superior a un año y sus estudios estén relacionados con su actividad profesional.

No obstante, ten en cuenta que el convenio colectivo al que se acoja tu puesto es quien marcará los detalles, además de las peculiaridades de la empresa para la que trabajes. Por ejemplo, aunque tengas preferencia para elegir turno, es posible que otro compañero tenga reducción de jornada por cuidado de un menor y eso choque con tu petición de turno.

En tu centro de estudio

Tanto docentes como compañeros verán seguramente con buenos ojos tu voluntad y capacidad para estudiar y trabajar al mismo tiempo y es importante que compartas también con ellos tu situación. ¿En qué te puede ayudar? Algunos docentes pueden mostrarse dispuestos a adaptarte el plan de estudio para evitarte la presencialidad y que puedas preparar la asignatura por ti mismo en los horarios que encajen con tu trabajo.

Por otra parte, los compañeros de clase serán a menudo quienes te puedan sacar de un apuro a la hora de compartir contigo sus apuntes o el material de cursos anteriores. Si conocen tu situación es más probable que te tengan en cuenta, ya que de otra forma quizás solo serías visto como alguien que simplemente acude poco a clase sin una causa justificada.

Cuida tu salud

En una época de tanta exigencia como en la de la combinación de trabajo y estudio, es fácil que nuestra salud se resienta. La falta de sueño, el estrés o la falta de actividad social acabarán pasándote factura si no prestas especial atención a tu salud.

Física

Aunque en épocas con mucho trabajo puede ser muy tentador reducir las horas de sueño para tratar de llegar a todo, el descanso es primordial. Ganar un par de horas diarias a costa de no descansar lo suficiente reduce nuestro rendimiento a lo largo de todo el día, tanto en el trabajo como en los estudios. Como indicador, la National Sleep Foundation recomienda entre siete y nueve horas diarias de sueño para las personas de entre 18 y 64 años.

Además, no olvides la importancia del ejercicio y la actividad física para prevenir enfermedades y dolencias. Según la OMS, los adultos deberíamos dedicar un mínimo de 150 minutos semanales a la actividad física moderada o 75 si es intensa, en sesiones de al menos diez minutos. ¿Te pasas el día sentado en el trabajo o hincando codos? Pues recuerda que los beneficios de dedicar un rato a hacer ejercicio pueden compensar con creces la reducción del tiempo efectivo de estudio. El sedentarismo nos lleva a la obesidad, el insomnio o las migrañas, entre otras consecuencias. Y no te olvides de comer bien: una buena alimentación no solo previene el sobrepeso y mejora tu estado físico general, sino que también puede ayudarte a mejorar tu productividad.

¡Y mental!

Estudiar y trabajar al mismo tiempo exige que seamos muy exigentes con nosotros mismos, pero es importante que nos demos tiempo para relajarnos. Además de los beneficios para nuestra salud física, el ejercicio también mejora nuestro estado de ánimo y tiene consecuencias positivas para nuestra salud mental. Más allá del deporte, también podemos hacer ejercicios de respiración o meditación para relajarnos, algo crucial en épocas de estrés.

“El sábado por la mañana lo dedico a descansar y a limpiar mi espacio de trabajo”, explica Alesya. “Esa limpieza me ayuda a liberar espacio en mi cabeza; tras cinco días todo acaba muy desordenado y ordenarlo de nuevo te ayuda en cierta forma a ordenar tu cabeza, es una especie de reset”.

La actividad social es otro factor clave para nuestra salud mental, y cuando trabajamos y estudiamos a la vez corre peligro, ya que el tiempo libre que nos queda al final del día se reduce. Es conveniente reservar espacio para esta vida social en la que desconectar y pasar ratos agradables que nos liberen de la tensión del día a día.

La época en la que compaginas estudios y trabajo puede ser complicada y volverse cuesta arriba, pero recuerda que es un sacrificio que seguro se verá recompensado con el paso del tiempo. En cualquier caso, no olvides que tratar de llegar a todo a cualquier precio puede acabar siendo contraproducente: siempre será más eficaz hacer una pausa de vez en cuando para tomar perspectiva, dormir lo suficiente y cuidar nuestra alimentación y vida social. ¡Ánimo! La recompensa está cada vez más cerca.

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