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Entrevista de trabajo: ¿cómo identificar a un jefe tóxico?

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La palabra “tóxico” está muy de moda y después del ex tóxico, el mánager tóxico es la persona de la que más oímos hablar. Pero, ¿puede una persona ser totalmente nociva? Quizás este sea un juicio apresurado que divide el mundo en dos categorías un poco caricaturales: los buenos y los malos. Después de todo, ¿qué define el efecto tóxico de una persona sobre otra? Una sustancia tóxica actúa como un veneno, por lo que podríamos deducir que una persona “tóxica” es aquella que nos envenena la vida, algo que no esperamos precisamente de nuestro futuro mánager. ¡No es exactamente lo que esperamos a la hora de buscar un buen mánager! Para que no te veas en la obligación de lidiar con un jefe malvado, te enseñamos a detectar prácticas directivas problemáticas, algunas de las cuales se harán ver incluso durante la entrevista de trabajo.

La noción de liderazgo tóxico fue planteada en 2005 por la estadounidense Jean Lipman-Blumen, profesora y cofundadora del Instituto de estudios avanzados sobre el liderazgo de la universidad de Claremont Graduate. Según la especialista, un líder puede ser tóxico si afecta de forma grave y duradera a sus subordinados, sobre todo mediante tácticas extremadamente duras o malintencionadas. Sin embargo, el concepto de toxicidad no es muy común en las investigaciones en ciencias humanas, así que, ¿cómo lo podemos explicar? Desde el punto de vista de la psicología, no existen personas “tóxicas”, sino individuos con dificultades o patologías que podrían afectar a las personas de su entorno, haciéndoles la vida más dura: en este caso, es la relación como tal la que se convierte en algo tóxico.

Las malas prácticas directivas obstaculizan el crecimiento y el desarrollo profesional de los individuos. La falta de confianza , las críticas destructivas, la humillación, la denigración, las amenazas, los castigos y todas las prácticas que se podrían caracterizar como acoso laboral frenan el avance de las personas y les causan desmotivación, estrés , ansiedad y malestar en el trabajoA largo plazo, también perjudican considerablemente la eficacia y el bienestar de los empleados, además de aumentar el absentismo, la rotación de personal y, en el peor de los casos, causar un aumento significativo de los riesgos psicosociales. En pocas palabras, toda la dinámica de la empresa se ve gravemente afectada.

¿Un mal mánager o un mánager tóxico?

Un mal jefe no tiene por qué ser directamente una persona tóxica. Veamos la diferencia.

El hecho de que pienses inmediatamente en uno de tus superiores mientras lees esto no significa que puedas tacharlo directamente de tóxico. Seamos objetivos. Desgraciadamente, en muchas empresas hay malos mánager, sobre todo debido a la falta de formación y de dinámicas de evolución profesional que llevan a altos cargos a personas que no cuentan con la formación para gestionar un equipo o ni siquiera están interesadas en hacerlo. Esto acarrea consecuencias graves y diversas, entre ellas, la existencia de una gran cantidad de líderes que, al no contar con las herramientas y conocimientos necesarios para gestionar equipos de forma adecuada, terminan ejerciendo un estilo de dirección autocrático con el que la mayoría de los trabajadores no están satisfechos.

Uno de cada tres 3 ocupados en España afirma trabajar bajo este tipo de liderazgo, a pesar de que tan solo un 2,4% de la población activa está de acuerdo con este modelo. Estas cifras son preocupantes y resaltan el hecho de que el liderazgo no es una habilidad innata ni un don. Para dirigir de forma eficaz, un buen líder debe tener tanto un interés genuino en el puesto como las habilidades necesarias para ocuparlo, pues sin estos dos elementos, son los equipos los que sufren las consecuencias.

Una mala gestión afecta al rendimiento y al bienestar de los equipos, pero un estilo de gestión “tóxico” va aún más lejos, acercándose a la supervisión abusiva y tiránica descrita por el doctor en Psicología del Trabajo Bennett J. Tepper. Un mal mánager quizá tenga dificultades para delegar tareas, transmita su estrés a su equipo o no tenga visión de futuro, pero un mánager “tóxico” es aún más dañino, pues infunde el miedo entre sus empleados para controlarlos, es inflexible o déspota, busca degradar, humillar y miente o deforma la verdad, tanto con una actitud abiertamente hostil como disimulada. Más allá de las consecuencias que puede tener sobre el rendimiento del equipo, este tipo de gestión también puede afectar la motivación y la autoestima de los empleados. Para Jean Lipman-Blumen, una gestión dañina atenta directamente contra los derechos de las personas. Así pues, hay una gran diferencia entre un superior incompetente y otro sin ética.

Prácticas tóxicas

Un estilo de gestión dañino suele formar parte de un conjunto más amplio de prácticas tóxicas que otros miembros de la empresa ponen en práctica. Este sistema no puede perdurar sin el respaldo, incluso a regañadientes, de una parte de los empleados. Por lo tanto, se trata de un punto que debes analizar, sobre todo si tienes la ocasión de conocer a varias personas del que podría ser tu futuro equipo durante el proceso de contratación. Por ejemplo, estas son algunas de las prácticas nefastas de las que debes huir lo antes posible:

  • Divide y vencerás: algunas organizaciones promueven la competencia implacable entre los compañeros, mientras que otras fomentan una cultura del favoritismo o los conflictos en las relaciones laborales. Todas estas prácticas contribuyen a la desigualdad, en el marco de una estrategia de “divide y vencerás” y crean un entorno nocivo para los equipos y una falta de confianza entre las personas. ¿Cómo se organiza el trabajo en equipo en la empresa a la que aspiras? ¿Cuáles son los valores de la compañía? ¿Cómo hablan los empleados de sus compañeros?
  • Apropiarse del trabajo de los demás: a pesar de que se trata de una práctica abusiva muy habitual, es una contra la que debemos luchar por todos los medios. ¿Cómo hablan ¿Valoran los mánager y los empleados más experimentados el trabajo de los perfiles júnior o con un nivel inferior de estudios? Si se expresan de forma condescendiente o se atribuyen parte de sus logros, ¡aléjate!
  • El círculo vicioso del estrés: cuando la dirección impone un estrés desproporcionado a sus mánager y estos, a su vez, lo transmiten a sus equipos, toda la dinámica se ve afectada. En consecuencia, el estrés va en aumento, lo que echa leña al fuego en las relaciones laborales y promueve los errores. Por el contrario, las prácticas de gestión positivas evitan presionar demasiado a los equipos. ¿Tienes la impresión de que los empleados de la empresa a la que aspiras están estresados o sometidos a mucha presión? ¿Qué dicen sobre el ritmo de trabajo y los desafíos que afrontan?

Entrevista de trabajo: las señales de un estilo de gestión tóxico

Puesto que algunos mánager son más competentes que otros, es totalmente normal que quieras saber cuál te va a tocar en la empresa a la que postulas en la que aspiras a trabajar. Lo más importante es definir tus necesidades y expectativas antes de empezar a averiguar si el equipo al que te vas a unir es compatible contigo. ¿Necesitas autonomía o prefieres tener a alguien que te guíe? ¿Te gustaría recibir ánimos o afrontar desafíos? La entrevista de trabajo consiste en un intercambio valioso en el que puedes hacer preguntas para obtener información sobre la empresa, el equipo, la dirección y su funcionamiento. También es la ocasión perfecta para identificar las prácticas disfuncionales. A la hora de investigar, es importante que prestes atención a:

  • Su empatía y capacidad de escuchar: ¿el mánager parece capaz de tener en cuenta las necesidades y los deseos de los miembros del equipo? ¿Se muestra comprensivo respecto a tu recorrido, se pone en tu lugar?
  • Su capacidad de confiar en los demás y delegar tareas: ¿el mánager confía en sus empleados, les da el espacio y los recursos que necesitan para realizar sus tareas? ¿O, por el contrario, controla cada detalle de lo que hacen? ¿Qué procesos de gestión ha implementado?
  • Su visión, gestión del estrés y la confianza que te inspira: ¿sabe cuál es el rumbo futuro del equipo? ¿Parece una persona confiable y estable? ¿Sabe gestionar el estrés para no transmitirlo a sus empleados? La falta de coherencia y los cambios de humor constantes de un jefe pueden convertirse en un gran problema a largo plazo.
  • Su autenticidad y capacidad de tomar distancia y cuestionarse: ¿cómo habla tu posible mánager de los errores y dificultades pasados o actuales? ¿Es capaz de mostrar su vulnerabilidad y aceptar sus límites?
  • Su integridad y honestidad: ¿la dirección parece transparente y honesta? ¿O da muestras de actuar de mala fe? ¿A qué le da importancia en el trabajo?
  • La justicia, la equidad y el respeto a las personas: ¿el mánager habla de forma negativa o denigrante de los antiguos empleados, los clientes o de otros equipos de la empresa? Un buen mánager reconoce las cualidades de las demás personas, no se apropia de su trabajo y trata a todos los miembros de su equipo por igual.

¿Qué preguntas podrías hacerle a tu posible mánager?

  • ¿Cuáles son las principales cualidades que esperas que tenga tu futuro empleado?
  • ¿Cómo sería el proceso de integración y formación si me uno al equipo?
  • ¿Podrías contarme un poco más sobre los equipos con los que trabajaría si me uno a la empresa?
  • ¿Qué logros de tu equipo te hacen sentir orgulloso? ¿Qué aspectos te gustaría que mejoren?
  • ¿Podrías darme más información sobre el trabajo de cada uno de los equipos?
  • ¿Cómo definirías tu estilo de gestión?
  • En tu opinión, ¿cómo se mediría el éxito para este puesto?

De forma más general, al salir de la entrevista puedes tomarte un momento para pensar en cómo te sentiste durante este encuentro con el mánager: ¿tranquilo, a gusto, intimidado, aterrorizado? Es normal sentir un poco de estrés, pues sabes que estás siendo evaluado, pero debes preguntarte si podrías trabajar con esta persona todos los días. En principio, un buen mánager debería ayudarte poco a poco a sentirte a gusto.

¿Qué preguntas podrías hacerles a tus posibles compañeros?

  • En tu opinión, ¿cuál va a ser un factor importante para que el mánager esté satisfecho de mi trabajo en este puesto?
  • ¿Cuál crees que será el principal desafío que deberé afrontar si me uno al equipo?
  • ¿Cuáles son las ventajas de este equipo? ¿Por qué es agradable trabajar en esta organización?
  • ¿Cómo describirías el ambiente de trabajo?
  • ¿Cuál es la principal fortaleza del equipo? ¿Y qué aspectos os gustaría mejorar?

Presta atención a lo que estas personas dicen sobre la gestión y la organización del trabajo en el equipo. ¿Parecen satisfechas? ¿O estresadas? ¿Pueden decir lo que de verdad piensan o no están dando su opinión sincera? ¿Te sentirías a gusto trabajando con ellas? Confía en tu intuición y en las numerosas señales que te envían.

Cómo identificar las empresas infectadas

Los malos jefes pueden ser el resultado de una empresa que no les proporciona los recursos que necesitan para gestionar mejor. Así pues, el mánager “tóxico” casi nunca es un caso aislado: se trata de una persona que la organización tolera, pero no ayuda realmente. Lo mismo sucede en otros niveles de la compañía, por lo que el mal mánager no es más que un eslabón activo de una cadena perjudicial. Y los recién llegados caen en esta trampa: de este modo, el veneno se extiende y los malos hábitos se propagan y contagian a todos los niveles de la empresa. Es un círculo vicioso en el que todo el sistema está contaminado.

Para identificar las empresas infectadas, puede ser útil analizar la tasa de rotación, (porcentaje que nos indica el número de personas que han dejado la empresa en un periodo determinado) pues es un buen indicador de lo que ocurre en el interior de la compañía. Así pues, observa cuál es la antigüedad media de los empleados y por qué las personas se han marchado recientemente. Otras señales que indican un entorno nocivo son la falta de evolución de los empleados, las horas de trabajo excesivas, la falta de claridad acerca de los niveles de la jerarquía, entre otras. En caso de duda, siempre puedes contactar a antiguos empleados para tantear el terreno y reunir opiniones concretas.

Ten claras tus expectativas y huye si es necesario

Aunque una buena relación entre jefe y empleado depende, sobre todo, de cómo ambas personas logran entenderse, es innegable que existen prácticas directivas nefastas que van más allá de un simple malentendido. Pero, ¿esto significa que estás tratando con un mánager tóxico? Intenta no emitir juicios precipitados, pues es un poco simplista decir que una persona es total e inherentemente mala. Más allá de los individuos, son los sistemas los que suelen ser tóxicos. Por lo tanto, pregúntate qué puedes esperar de una empresa que permite a sus mánager actuar de forma tóxica o incluso apoya estas actitudes. En ese caso, ¡sálvese quien pueda!

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